Juicio contencioso, juicio no contencioso y recurso administrativo contencioso, ¿qué es qué?

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recurso administrativo contencioso
  • El término ‘contencioso’ se refiere a los distintos motivos de disputa que puede haber entre dos personas o entidades.
  • En la Ley del procedimiento contencioso administrativo se recogen también los tipos de procesos que existen.
  • Sin importar el tipo de procedimiento que haga falta, la ayuda de un profesional es esencial.
(Última actualización 11 de enero de 2022)

Cuando oímos hablar de temas legales, a la mayoría de nosotros nos parece que nos están hablando en otro idioma. Términos como recurso administrativo contencioso o juicio contencioso administrativo nos parecen, cuanto menos, frases que bien podrían referirse a lo mismo. Y es que como no somos juristas, desconocemos las diferencias entre estos y otros conceptos que nos suenan parecidos.

Lo cierto es que el uso más frecuente del término ‘contencioso’ se da en el ámbito del derecho, por lo que es natural que queramos saber qué es un juicio contencioso o a qué se refieren cuando se habla de un proceso no contencioso. En Seguros Bilbao queremos ayudarte a resolver estas dudas y esclarecer las diferencias respecto a los distintos procesos contenciosos.

¿Qué dice la Ley procedimiento contencioso administrativo?

Si echamos un vistazo al BOE, en la Ley 29/1998, de 13 de julio observamos que los procesos contenciosos y administrativos se contemplan como parte integral de nuestro estado de derecho. A lo largo de sus más de 170 años de historia se han ido haciendo ajustes al ordenamiento jurídico para defender los derechos e intereses de todos los ciudadanos.

En esta normativa se exponen los órganos competentes para atender los procesos judiciales, los distintos tipos de procedimientos que pueden ejecutar y cuáles no corresponden a sus competencias, entre otros detalles. Todo esto conforma la ley del procedimiento contencioso administrativo.

Para definir con exactitud los términos, lo primero que debemos aclarar es en qué consiste un litigio.

Diferencias entre procedimiento contencioso, juicio contencioso y juicio no contencioso

El término ‘contencioso’ se refiere a los distintos motivos de disputa que puede haber entre dos personas o entidades.
Para definir con exactitud los términos, lo primero que debemos aclarar es en qué consiste un litigio. En el ámbito jurídico, un litigio es un conflicto de intereses entre dos partes, las cuales pueden ser una sola persona o un grupo de estas.

Un proceso, procedimiento o recurso contencioso es aquel que está sometido a la decisión de un tribunal y que representa un litigio entre dos partes. Es decir, que se trata de que un juez resuelva ese conflicto de intereses, sopesando y decidiendo sobre los derechos o reclamaciones opuestas que tiene cada una de las partes que intervienen.

Por otro lado, un juicio no contencioso, también denominado juicio voluntario o proceso de jurisdicción voluntaria, es un proceso en el que no hay un litigio o contienda aunque también se necesita la intervención de un juez para resolverlo.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de juicio o recurso administrativo contencioso? Aunque parezca igual, en este caso el concepto se refiere al ámbito de la jurisdicción que se ocupa de controlar las actuaciones de la Administración, para que se desarrollen de acuerdo a la legalidad y cumplan con los fines preestablecidos.

En esta tabla podemos observar algunas características de cada proceso:

Procedimiento contencioso Juicio contencioso o recurso administrativo contencioso Juicio no contencioso
Litigio entre dos partes (individuos o grupos) Litigio entre la Administración y personas o entidades No hay litigio entre las partes
El juez decide entre las partes Se aplica la jurisdicción previa Un juez interviene para resolver el asunto
Cada parte tiene su propio representante La Administración viene representada por Abogacía del Estado o un cuerpo de Letrados que corresponda según el tipo de entidad que sea No se necesita representante

En la Ley del procedimiento contencioso administrativo se recogen también los tipos de procesos que existen. Los juicios contenciosos que existen son los abreviados, los ordinarios y los procesos especiales.

Por ejemplo, ¿qué casos son susceptibles de acabar en un recurso administrativo contencioso? Cualquier disposición relacionada con la Administración en general. Aquí entrarían desde la protección de derechos fundamentales frente a la propia Administración, hasta cuestiones respecto a contratos públicos, responsabilidad patrimonial y todas las situaciones que se recogen de forma expresa en la Ley a la que hemos referido antes. También podemos acudir a esta vía cuando la Administración no nos ha respondido ante cualquier asunto.

Para entenderlo mejor, vamos a explicar cada tipo de juicio con ejemplos prácticos:

Juicio contencioso administrativo abreviado

Este tipo de proceso es predominantemente oral. Durante la vista, las partes exponen sus alegaciones y fijan los hechos.

El procedimiento empieza con la demanda de una de las partes en función del asunto que corresponda, siempre por una cuantía inferior a 30.000€. Las cuestiones tendrán relación con extranjería, personal de la Administración, asilo político, dopaje deportivo y todas las relacionadas. La competencia la tienen los Juzgados de lo contencioso y Juzgados Centrales que recoge la ley.

Un caso modelo sería el de un trabajador o empresario que tiene relación contractual con la Administración y se le debe cierta cantidad. Si esta cantidad es menor a 30.000€, cuando no reciba respuesta puede acudir a esta vía.

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En qué consiste el juicio contencioso administrativo ordinario

A diferencia del juicio abreviado, el ordinario se inicia a través de un escrito. Este recurso administrativo contencioso debe admitirse y se debe reclamar un expediente administrativo a la Administración.

Tras recibir el expediente hay un plazo de 20 días para proceder a la demanda. Tras su presentación, la parte demandada cuenta con otros 20 días para enviar su respuesta. Durante ese plazo se realiza la práctica de pruebas, y cuando termina cualquiera de las partes puede solicitar que se celebre la vista.

Siguiendo el ejemplo de antes, si la deuda es superior a 30.000€ es necesario acudir a la vía ordinaria, ya que no es posible hacerlo por la abreviada.

Juicios contenciosos considerados especiales

Además de los anteriores, existen otros tres tipos de juicio contencioso administrativo considerados especiales.

    • Los juicios que implican ilegalidad contra reglamentos (recogidos en los artículos 123 a 126 de la Ley)
    • Los juicios de protección contra los Derechos Fundamentales de las personas (artículos 114 a 122)
    • Los procedimientos en caso de suspensión administrativa previa de acuerdos (artículo 127)

Si tenemos en cuenta el ejemplo del que hemos hablado antes, un empleado público que vea atacado alguno de sus derechos básicos deberá presentar un recurso administrativo contencioso para casos especiales.

Contar con ayuda especializada es fundamental

Sin importar el tipo de procedimiento que haga falta, la ayuda de un profesional es esencial. Por eso, disponer de un seguro que incluya la cobertura de Asesoramiento Jurídico te dará la seguridad y tranquilidad que necesitas para hacer frente a cualquier proceso contencioso con las garantías de obtener el resultado más favorable.

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