¿Qué es un juicio contencioso?

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juicio contencioso

La utilización más frecuente del término ‘contencioso’ se da en el ámbito del derecho. Habitualmente, escuchamos hablar de juicio contencioso pero, ¿qué es un juicio contencioso? ¿Por qué se le denomina así? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de un juicio contencioso administrativo? Desde el blog de Seguros Bilbao te ayudamos a resolver estas cuestiones.

Jurisdicción contenciosa: ¿cómo definirla?

El término ‘contencioso’, de por sí, se refiere a los motivos de disputa que existen entre dos personas. Para definir exactamente qué es un juicio contencioso, debemos tener claro un concepto: el de litigio. Un litigio, referido al ámbito jurídico, es un conflicto de intereses entre dos personas o grupos de personas (las partes: el demandante y el demandado).

Un proceso, recurso o un procedimiento contencioso es aquel que está sometido a la decisión de un tribunal y que representa un litigio, disputa o contienda entre partes. Es decir, se trata de resolver mediante un juicio, ese conflicto de intereses. El juez debe sopesar y decidir sobre esos derechos o reclamos contrapuestos que tiene cada parte que interviene en el litigio.

En un proceso no contencioso (también llamado proceso de jurisdicción voluntaria), a diferencia del contencioso, no existe ese litigio o contienda, aunque también requiera la intervención de un juez para su resolución.

Juicio contencioso administrativo: definición y tipos

¿Y a qué nos referimos cuándo hablamos de juicio contencioso – administrativo? Este concepto se refiere al ámbito de la jurisdicción que se ocupa de controlar las actuaciones de la Administración para que se desarrollen conforme a la legalidad plena y con los fines preestablecidos.

Los tipos de juicios contencioso – administrativos que existen son: los abreviados, ordinarios y los casos especiales, todos ellos recogidos en la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa (LJCA, Ley 29/1998). En cada uno de ellos, las partes (demandados y demandantes) exponen su versión de los hechos y realizan sus alegaciones, pero la forma de actuar o los caminos para hacerlo son diferentes. Para entenderlo mejor, vamos a explicar cada uno de los tipos de juicios con ejemplos prácticos.
¿Qué casos, por ejemplo, son susceptibles de acabar en un juicio contencioso-administrativo? Cualquier tipo de disposición que tenga relación con la Administración de carácter general. Aquí entrarían desde la protección jurídica de derechos fundamentales frente a la propia Administración Pública, hasta cuestiones sujetas a contratos públicos, responsabilidad patrimonial en cuestiones públicas y el resto de situaciones que vienen marcadas expresamente en la LJCA. Además, también podemos recurrir a esta vía cuando nos quedemos sin respuesta y la Administración no responda ante cualquier asunto.

Juicio contencioso – administrativo abreviado

Se trata, predominantemente, de un procedimiento oral. En el acto de la vista, las distintas partes fijan los hechos y formulan sus alegaciones correspondientes.

Este procedimiento da comienzo a través de la demanda de una de las partes en cuestiones que tengan relación con asuntos de extranjería, con el personal de la Administración, asilo político, dopaje en el deporte y todas aquellas cuestiones relacionadas y cuya cuantía sea inferior a 30.000 euros, siendo competencia directa de los Juzgados de lo Contencioso – Administrativo y también de los Juzgados Centrales que se ocupan de este ámbito.

Un caso típico sería el de un trabajador o un empresario que tenga una relación contractual con la Administración y se le adeude cierta cantidad. Si no obtiene respuesta, puede acudir a esta vía procesal, siempre que la cantidad adeudada sea inferior a los 30.000 euros.

Juicio contencioso – administrativo ordinario

El procedimiento ordinario, a diferencia del abreviado, se inicia a través de un escrito. El recurso debe ser admitido y se debe reclamar un expediente administrativo a la propia Administración.

Cuando ese expediente se recibe, se dispone de un plazo de 20 días para realizar la demanda. Tras presentar la demanda, el demandado tiene otros 20 días para responder. En ambos casos se realiza la práctica de pruebas durante ese período, tras el cual cualquiera de las partes puede pedir la celebración de la vista.

Siguiendo el mismo ejemplo anterior, si la cantidad adeudada es mayor de 30.000 euros se debe acudir directamente a la vía ordinaria, sin posibilidad de pasar por la vía abreviada.

Casos especiales

Existen, también, otros tres tipos de juicios contencioso – administrativos denominados especiales. Son los que se refieren a la Cuestión de ilegalidad contra reglamentos, los referidos a la protección de los Derechos Fundamentales de una persona y, por último, los procedimientos en caso de suspensión administrativa previa de actos y acuerdos.

Continuando con el mismo ejemplo, en el caso de que un empleado público, en el momento que vea atacado cualquiera de sus Derechos básicos deberá recurrir a un contencioso-administrativo para casos especiales.

Sea cual sea el tipo de procedimiento, la ayuda de profesionales resulta fundamental en cualquiera de estos casos. Por esta razón, contar con un seguro que incluya la cobertura de Asesoramiento Jurídico te aportará la seguridad y la tranquilidad necesaria para afrontar un juicio contencioso con las máximas garantías de tener un resultado favorable. En Seguros Bilbao acumulamos ya 100 años de experiencia ofreciendo la protección jurídica necesaria ante todo tipo de situaciones.

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