Síntomas de una insolación y un golpe de calor

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  • El sol beneficia a nuestro organismo al potenciar la generación de vitamina D.
  • Hay que recordar que los golpes de calor y las insolaciones se asocian a una mala hidratación.
  • Un golpe de calor en niños es aún más peligroso que en adultos.
(Última actualización 17 de julio de 2020)

Con la llegada del verano, nos exponemos al sol y las altas temperaturas con más frecuencia. Esto es bueno porque el sol beneficia a nuestro organismo al potenciar la generación de vitamina D, pero siempre hay que extremar las precauciones porque además de dañar nuestra piel, existe el riesgo de sufrir una insolación y golpe de calor.

¿Cómo detectar los síntomas de una insolación para evitar sus consecuencias en el organismo? Hablamos sobre lo que es, si existen diferencias entre insolación y golpe de calor y cómo actuar para proteger tu salud y la de los tuyos.

Insolación y golpe de calor

El sol del verano y las altas temperaturas son un lujo para la mayoría de nosotros, que lo relacionamos con vacaciones, ocio y tiempo libre. Sin embargo, hay muchas personas que se pasan el día trabajando al aire libre, para las que el riesgo de una insolación o un golpe de calor es mucho mayor.
En cualquier caso, todos estamos expuestos a padecer los síntomas de una insolación, y es importante aprender a detectar estos así como los de un golpe de calor y saber qué hacer en estos casos.
Para empezar, hay que recordar que los golpes de calor y las insolaciones se asocian a una mala hidratación, a utilizar ropa poco adecuada y a salir de casa en las horas de mayor radiación solar. Si evitas estas pautas, reducirás el peligro de sufrir las consecuencias.

Síntomas de insolación

La insolación se produce cuando nos exponemos durante un tiempo prolongado al sol directo, y nuestro organismo no es capaz de reducir la temperatura corporal porque el sudor no es suficiente para regularlo, o porque directamente nuestra sudoración es escasa.

Los niños, ancianos, trabajadores expuestos de forma directa a los rayos del sol y quienes consumen determinados fármacos o alcohol son más vulnerables a sufrir los síntomas de una insolación. Estos son los principales:

  • Fiebre. La temperatura del cuerpo puede superar los 40º C cuando se produce una insolación, al no funcionar los mecanismos del cuerpo de forma adecuada.
  • El cuerpo deja de sudar. Tras un tiempo sudando de forma abundante, el cuerpo no puede seguir produciendo sudor, lo que provoca sequedad en la piel, los labios y la boca.
  • Taquicardia.
  • Dolor muscular y calambres.
  • Hiperventilación, o sensación de necesitar respirar con mucha rapidez.
  • Vasodilatación, las venas se inflaman y se sienten las pulsaciones de forma intensa.
  • Hinchazón, sobre todo en la cara y en las piernas.
  • Lagrimeo debido al calor del cuerpo.

La identificación de una insolación no tiene por qué presentar todos los síntomas.

Para identificar una insolación no es necesario que se den todos los síntomas a la vez. De hecho, los síntomas de insolación leve son un ligero dolor de cabeza, mareos o ganas de vomitar. Cuando los síntomas de la insolación se intensifican pueden aparecer otros más fuertes, y es en esos momentos cuando la acción inmediata es crucial porque si no se toman medidas, el cuerpo puede llegar a colapsar.

Síntomas de un golpe de calor

Un golpe de calor a veces puede confundirse con la insolación, y aunque los dos problemas son graves, en el caso del golpe de calor las consecuencias pueden resultar peores que en con una insolación.

Un golpe de calor puede llegar a causar daño cerebral, cardíaco, muscular o renal. De modo que hay que distinguir sus principales características para actuar lo más rápido posible. Los síntomas de un golpe de calor, además de los que caracterizan a la insolación son los siguientes:

  • Dolor de cabeza intenso.
  • Mareos.
  • Náuseas y vómitos.
  • Desorientación o vértigos.
  • Calambres.
  • Convulsiones.
  • Fallos en la coordinación del movimiento.
  • Alucinaciones.
  • Piel caliente, incluso enrojecida.
  • Pérdida del conocimiento.

Si aparece alguno de estos síntomas puedes estar sufriendo un golpe de calor, por lo que antes de que se agrave la situación hay que tomar las medidas adecuadas. En algunos casos no se tratará más que de una simple bajada de tensión, pero es importante ser precavidos.

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Qué hay que hacer en caso de insolación o golpe de calor

Si notas que una persona de tu entorno está sufriendo los síntomas de una insolación o un golpe de calor, lo recomendable es acudir a un centro de salud para que sea atendido, o a un puesto de socorro si estáis en una playa o piscina.

Si esto no fuera posible por alguna razón, puedes optar por seguir unas pautas básicas de comportamiento:

  • Aleja a la persona del sol, y llévala a una zona cercana que esté a la sombra y lo más fresca posible.
  • Mantén su cabeza levantada para que pueda respirar mejor. Si es posible, incorpórala en el suelo, semisentada.
  • Quítale toda la ropa posible, manteniendo su intimidad.
  • Aplica compresas mojadas en agua fría para bajar la temperatura. Ponlas en el cuello, la nuca y otras zonas del cuerpo que creas convenientes. También puedes aliviar el calor proporcionando aire con un ventilador o un abanico.
  • Dale agua, pero a sorbos pequeños y solo si está consciente. No hagas que beba de golpe porque podría hacer que los efectos de la insolación o el golpe de calor se agraven.

Cuando se sienta un poco mejor, acudid a urgencias para que un especialista haga una revisión y compruebe su estado inicial. También hará un seguimiento durante varios días, ya que los efectos pueden durar tiempo y provocar complicaciones.

Si vemos que con las anteriores pautas no se produce mejora, es necesario atenderla con las piernas flexionadas y llamar de inmediato a los servicios de urgencias para que se encarguen de ello. De hecho, un 10 % de las personas que se ven afectadas mueren, y otras sufren efectos permanentes a pesar del tratamiento por insolación. Por tanto, no se puede quitar importancia a una insolación o un golpe de calor, incluso aunque sea leve.

¿Cómo le afecta a los niños?¿Y a los perros?

Como hemos comentado antes, un golpe de calor en niños es aún más peligroso que en adultos. Esto se debe sobre todo a que el organismo de los más pequeños está aún en desarrollo y se ve más afectado cuando se expone a determinados factores, como el sol intenso.
Es importante tener en cuenta que un golpe de calor se puede producir también a la sombra, por ejemplo en un día en el que el cielo está nublado pero hay bochorno. O al entrar en un coche en el que el habitáculo está muy caliente porque ha pasado horas expuesto.

Un golpe de calor en niños puede causar una deshidratación grave, por lo que para evitarlo es importante que beba líquido con frecuencia. Si se detectan los síntomas de una insolación o un golpe de calor, actúa como hemos explicado un poco más arriba.

En cuanto a los golpes de calor en perros, estos pueden darse con mayor frecuencia que en los humanos porque su temperatura sube con más facilidad. La capa de pelo que cubre su cuerpo, unido al hecho de que solo pueden sudar por las almohaditas de las patas y jadeando, dificulta en estas mascotas mantener el control de la temperatura. Además, al jadear se pierde humedad, lo que contribuye a que haya una deshidratación muy rápida.

Si no se toman medidas adecuadas, el cuerpo del perro puede empezar a funcionar mal y llegar a morir. Por eso es muy importante no dejarlo dentro de un coche cerrado a pleno sol o prestar atención a que disponga de agua fresca para hidratarse cuando lo necesite. En caso de que sufra insolación o un golpe de calor, hay que llevarlo de inmediato al veterinario.

El sol y el calor, con responsabilidad

Aunque no es cuestión de alarmar, es muy importante protegerse frente a una insolación y un golpe de calor y actuar de inmediato en caso de que se presenten los síntomas.
En Seguros Bilbao queremos que disfrutes del buen tiempo, pero que nunca descuides tu salud.